martes, 19 de marzo de 2019

Aprende a Decir No Sin Culpabilidad



¿Alguna vez te has sentido obligad@ a decir Si aunque tu interior gritaba NO?


La busqueda de  aceptación de los demás es en muchas ocasiones tan abrumador que nos impide decir que NO sin sentirnos culpables. Esto se debe al deseo continuo de querer complacer a todo el mundo. NO podemos complacer a todo el mundo sin dejar de auto complacernos. Debemos tratarnos como una prioridad y si no pensamos que somos una PRIORIDAD entonces estamos fallando en lo más básico, el amor propio.

¿Porque Nos Cuesta Decir NO?

Francisco Sáez en su artículo: Porque Debemos Decir No Más a Menudo y Como Hacerlo* señala que existen varias razones por el cual nos cuesta decir No sin sentirnos culpables sin embargo estas razones son erradas:
  • Queremos ayudar. Confundimos comportamientos supuestamente positivos con otros supuestamente negativos. Parece que negarse a hacer algo es egoísta, mientras que aceptar hacerlo es un acto de amabilidad, generosidad y empatía.
  • Temor a ser rechazados. Queremos caer bien a los demás, y buscamos su aprobación. No queremos que nos marginen.
  • Respeto a los demás. A veces consideramos que, simplemente, esa persona no se merece un no por respuesta.
  • Temor a enfrentamientos. Queremos evitar conflictos innecesarios y mantener un buen ambiente. No queremos que una relación se tambalee como resultado de una respuesta negativa.
  • Sentimiento de culpabilidad. A menudo no nos quedamos tranquilos cuando decimos no. Estamos constantemente castigándonos a nosotros mismos por esa decisión, aunque fuera totalmente lógica.
  • Temor a perder oportunidades. Pensamos que si decimos que no ahora, en el futuro no nos ofrecerán otras cosas que sí pueden interesarnos.

Podemos concluir que ese sentimiento de culpabilidad nace del miedo a fallarle a los demás y que estos se alejen de nosotr@s. Pero la verdadera pregunta  deberia ser ¿Por qué se alejarían tus amistades si realmente te valoran y te respetan? Realmente son tus amigos o amigas?
Nosotras las mujeres somos criadas a ser sumisas y complaciente  e incluso (sin ánimos de que se sientan ofendidos las diversas religiones) muchas nos criamos en un ambiente donde hasta en la religión nos señalan que debemos someternos a nuestros esposos, cabeza del hogar. De hecho el desafiar tal imposición en la historia era considerado una herejía en la iglesia. Las mujeres libres pensadoras eran catalogadas a través de la historia como brujas o seguidoras del mal, rechazadas por la sociedad y hasta condenadas a muerte. Aún en el presente luchamos contra la imposición social que dicta que una mujer es propiedad de un hombre, así como lo es un auto o una casa. Al observar esto podemos entonces entender como a través de la historia y de la crianza hemos aprendido a tener miedo a las posibles consecuencias que podría causarnos el decir NO por el simple hecho de ser MUJERES. De hecho las mujeres son catalogadas como buenas o malas de acuerdo a como sirven a los demás. ¿Cuántos de nosotros no hemos escuchado la siguiente frase “Ella era una mujer tan buen y abnegada a su hogar.”? O frases que dicen lo contrario como: “Que mala madre, como deja a sus hijos a cuidar por irse a pasear sola”

Entonces ¿Cómo digo que No sin sentirme culpable?


“Debemos aprender a desaprender…” (Cultura Profética)

  •   Debemos aprender a desaprender lo aprendido durante años (ja, ja, ja, te enredaste la lengua al leerlo, lo sé). En otras palabras: No somos responsables de la felicidad de nadie más que de NOSOTRAS MISMAS. Si nuestro esposo, el jefe, la vecina, la amiga, la abuela, el tío, no son felices, NO ES TU RESPONSABILIDAD. Si, así como lo lees, cada quien es responsable de su felicidad y por lo tanto TU de la tuya. Si tú no eres feliz, no podrás compartir esa felicidad con nadie. El querer complacer a todos y todas es agotador e imposible. Siempre va haber situaciones donde se difiera de opiniones o de gustos y eso es algo completamente normal. Así que quítate de la mente esa carga innecesaria de querer hacer felices a todos y todas.
  •  AMATE. Amate sobre todos y todas. Aún si eres madre, debes amarte primero. No podemos brindar lo que nos falta y si nos falta amor propio, Como podemos amar a otr@s? Hasta JESUS lo menciona en su mandamiento: Ama al  prójimo como a ti mismo. Si tú no eres capaz de amarte y cuidarte, no puedes pretender que los demás lo hagan. Si no respetas tu derecho de diferir y negarte, nadie lo hará. Con tu amor propio le enseñas a los demás a amarte con respeto. Los demás al observar cómo te respetas y te valoras, sabrán que no podrán imponerte a hacer nada que no quieras hacer. Edúcalos con tu amor propio.
  •     Pierde el miedo de perder a otros. El miedo es tan poderoso que no nos permite crecer o avanzar. Debemos alejarnos del miedo a perder a quien no nos valora como somos realmente. Cuando digo realmente, me refiero a la persona que eres cuando decides tener control de tu vida, cuando decides apoderarte de tus decisiones sin miedo. Si cuando dices NO las personas se alejan, entiende que esas personas NO TE MERECEN. Solo estaban cerca de ti por lo que podrían ganar de tus SI’s y no respetaban tus NO’s. Pregúntate si realmente son las personas que deseas tener a tu alrededor. Nadie debería de sentirse obligado a decir que SI solo para complacer a los demás o porque te lo impone alguna creencia o religión. 
De hecho hasta si estas casada y NO deseas tener relaciones íntimas en ciertos momentos, no deberías sentirte culpable o en la obligación de complacer a tu pareja. No te obligues a hacer algo que realmente NO deseas, solo porque la religión te lo impone. Una relación sana es cuando los dos desean y respetan los límites de cada uno sin sentirse obligados a complacer al otro por miedo a ser condenad@. El o la que te amé respetará tus límites y el que no, NO TE MERECE. Así que si se quiere ir, deseale lo mejor y que se vaya.

Te invito a que juntas amemos nuestros NO tanto como nuestros SI y que valoremos y respetemos nuestros deseos con asertividad y sin miedos. 

Apodérate de ti.
Gracias por leerme, Norah.

miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Te han dicho que eres muy sensible?




 
¿Te han dicho que eres muy sensible?

En un mundo donde el dinero y emprender es el pan nuestro de cada día observamos como ser un ser sensible es considerado una debilidad. Sin embargo cuando reconocemos nuestros sentimientos como existentes y no las reprimimos, podemos realmente escuchar nuestro ser entre el caos y crecer individualmente.

Hace poco logre salir de un ambiente laboral tóxico donde "ser profesional" era sinónimo de ser inhumano. Era tanto el "profesionalismo" que recibí incluso "regaños" por escribir  buenos días o buenas tardes al final de un correo electrónico. Hasta qué punto lo que las empresas consideran "profesional" nos limitan a simplemente ser una máquina de dinero.

Los seres humanos somos seres emocionales. La función de las emociones es ayudarnos a comunicarnos y sobrevivir. Sin las emociones seriamos como unas maquinas con funciones automáticos. 

En el ambiente laboral, cuyo función principal es el generar ganancia económica para el patrono, podríamos entender como las emociones podrían causar inconvenientes para el beneficio del reclutador, sin embargo para el individuo reprimir las emociones podría concluir en una serie de enfermedades físicas y psicológicas, imposibilitando nuestro funcionamiento en la rutina del diario vivir.

Según Raquel Lemos Rodríguez las emociones presentan 3 funciones importantes principales:
Adaptativa: cada emoción tiene su propia utilidad. Por ejemplo, el miedo tiene la función de proteger y el asco funciona como rechazo.
• Motivacional: energiza la conducta motivada que se realiza de una forma más vigorosa y eficaz.
• Comunicativa: abarca la comunicación intrapersonal y la interpersonal.De la intrapersonal obtenemos información propia. En cambio, en la interpersonal se presta atención a la comunicación verbal y no verbal, que influyen en la conducta de los demás.

 Las emociones nos ayudan a afrontar determinadas circunstancias de nuestra vida con mayor o menor éxito. Con el tiempo y las experiencias aprendemos como controlar las mismas utilizando la Inteligencia Emocional.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Para Goleman, la inteligencia emocional implica cinco capacidades básicas: descubrir las emociones y sentimientos propios, reconocerlos, manejarlos, crear una motivación propia y gestionar las relaciones personales. 

Por lo tanto, una persona con inteligencia emocional es inteligente (hábil) para el manejo de los sentimientos.

Esto lo que quiere decir en arroz y habichuelas es que cuando manejamos nuestras emociones con inteligencia emocional, los expresamos con control. 
Cuando teníamos dos años si nos negaban un dulce muchos manejaban el sentimiento de la frustración con “pataletas” y llanto, con el tiempo adquirimos destrezas de manejo, ya sea por la disciplina o por las experiencias vividas que nos educaron que esa no es la manera socialmente apropiada para expresar la frustración. 

Por ejemplo si ahora pedimos un aumento salarial y este se nos es negado conocemos que las “pataletas” no son formas adecuadas de expresar la frustración. Si a esta edad usas la violencia para expresar la frustración, debes autoanalizarte y trabajar más en el desarrollo de su inteligencia emocional.

Sin embargo la frustración está ahí manifestandose y sentirlo es normal, no lo reprimas y reconoce su existencia y úsalo a su favor.  Pregúntate que sucedió para que no ocurriera el ascenso salarial y haz un plan para poder lograrlo e incluso analiza si es el lugar de trabajo donde visualizas poder crecer o si necesitas moverte.

¿Observaron?

En la segunda opción el sentimiento de frustración te llevó a analizar e incluso hacer planes para mejorar. Si no existieran las emociones no habría evolución individual, profesional o psicológica.

La Empatía

Las emociones también nos asisten en la empatía.

Google define la empatía como:  
Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona. 

En otras palabras, la capacidad que tiene un individuo de colocarse en los zapatos de otro individuo y reconocer sus sentimientos.

Esto también es muestra de inteligencia emocional porque al reconocer los sentimientos de otros y otras no minimizamos las situaciones y dejamos de ver a los demás como simples robots de producción (en el ambiente laboral). 

La empatía activa nuestros sentimientos y esto nos motiva a ver a los demás como humanos que necesitan un apoyo. Creamos lazos afectivos con nuestra sociedad y nos mueve a querer involucrarnos más en los problemas sociales que a todos nos tocan en algún momento dado.

Siente y Vive con Valentía

Podemos concluir entonces que ser sensibles y expresar nuestros sentimientos de una manera inteligente nos hace sentir vivos. Estos sentimientos nos inspiran, nos mueven y nos sirve de motor para la vida.
 
La próxima vez que alguien le indique que eres muy sensible, AGRADECELE por el halago. 
Es una muestra de gran valentía el poder sentir y expresar sus sentimientos en una época tan egocéntrico. 

En otras palabras, disfruta el viaje y APODERATE DE TUS SENTIMIENTOS CON VALENTIA.

Gracias por leerme. Norah

Referencias: 

 https://lamenteesmaravillosa.com/las-emociones-cuales-son-sus-funciones/

 https://www.feelandcolor.com/blog/regulacion-emocional-i-o-el-arte-fluir-con-tus-emociones/

miércoles, 6 de marzo de 2019

El Perdon es un Acto de Amor Propio


El Perdon Es Un Acto De Amor Propio


Uno de los procesos más difíciles para nosotros los seres humanos es el perdón. Cuando somos lastimados, usados, traicionados y heridos tendemos a medir con una vara muy fuerte a los autores de tales actos. Sin embargo cuando somos nosotros lo que herimos buscamos justificar los hechos y exigimos el perdón.  Tendemos a excusar nuestro comportamiento con argumentos tales como: Perdóname pero es que… o Perdón pero tú me hiciste o me provocaste… ¿será eso realmente y de corazón un arrepentimiento genuino?
Cuando cometemos errores (todos y todas los cometemos) es bien difícil poder colocarse en los zapatos de otros por la ansiedad que nos causa nuestro ego. Nuestro Ego siempre quiere tener la razón. Por eso es que cuando pedimos perdón con excusas, realmente no somos nosotros quien lo estamos pidiendo sino el ego orgulloso. El verdadero perdón viene del alma y no busca excusarse bajo las conductas ajenas. De igual manera ese mismo ego orgulloso impide perdonar a otros y otras cuando nos sentimos heridos. Por eso el acto de perdonar en si es uno que requiere mucha valentía.

Pero cuando perdonamos ¿a quién realmente ayudamos?

¿Quién gana cuando tenemos rencor y odio?

Gana la otra persona que te lastimo porque se siente en control de tu paz. ¿Realmente le quieres dar tanto poder y control a otra persona sobre tu vida y paz?
Cuando  no logramos perdonar nos llenamos de rencores y odios que nos roban la paz absoluta y no nos permite avanzar. Esos rencores no afectan a la otra persona sino a nuestro ser. Por eso el gran paso del perdón es un acto de AMOR PROPIO. Merecemos vivir en un ambiente de amor y paz. Si estamos condenados al dolor y al rencor que nos producen los actos ajenos, nos volvemos esclavos de las conductas ajenas. Pregúntate si quieres ser esclavo o esclava del dolor o si quieres ser libre de aquello que produce en nuestro ser un ambiente toxico y de infelicidad. 


El Auto Perdón

¿Quién no ha tomado alguna vez alguna decisión que haya creado un sentido de culpabilidad en nosotros? En esta experiencia es que no podemos justificar nuestros actos y comenzamos todo un proceso de introspección donde el jurado es precisamente nuestro ego. Que difícil es presentarse ante nuestro jurado: la consciencia. Si perdonar a otros es difícil más difícil es perdonarse. Sin cometer errores no aprendemos pero queremos tener un sentido de perfección que no existe en esta humanidad. Si haz cometido algún error y sientes que tu consciencia no te permite perdonarte pregúntate: ¿qué puedes hacer para mejorar? El propósito de equivocarse es precisamente aprender. Sino aprendemos de nuestros errores nos veremos obligados a repetirlos y esto puede tomar años. Así que mi consejo es que escuchemos esa voz en nuestro interior y veamos la experiencia como un a necesaria para poder crecer.
No seamos tan duros con nosotros mismos y busquemos no volver a cometer ese error que tanto usamos para condenarnos. Además puedes usar esa experiencia para ayudar a otros y otras, tomando el control sobre nuestros actos en beneficio de la humanidad. Esto mis queridos lectores es convertir un error en un acto de bondad. Un ejemplo grande de como podemos convertir algo negativo en positivo.

Gracias por leerme, Norah.

Amor Propio en Tiempos de Pandemia

     Como es conocimiento de todo s  y todas estamos viviendo tiempos históricos de pandemia por el Covid-19. Tiempo que provoca en nuestr...